Fortalece tu sistema inmune

El epicentro de nuestro sistema inmunitario es el intestino. Es la barrera más grande que tenemos en nuestro organismo para protegernos del exterior, por eso es un órgano clave en la regulación de la respuesta inmune. El intestino junto con la piel, los pulmones, el aparato urogenital y otras mucosas (como los ojos, por ejemplo) forman parte del llamado sistema común de mucosas. Entre ellos existe una conexión a través del sistema linfático, donde se ubica el sistema inmunitario.

Ante una situación de estrés, por ejemplo una lesión o una infección microbiana, las células del sistema inmune tienen que actuar de una forma rápida y eficaz. Sin embargo, mientras no haya una demanda del sistema inmune, este necesita estar en un estado de tranquilidad. Si nos encontramos en un estado saludable, en cuanto a nuestro intestino y la tranquilidad del sistema inmune, este transforma las células inmunes, que usaría para combatir, en células llamadas T reguladoras (Treg) que fomentan un sistema inmune más fuerte.

¿Qué necesitamos para que nuestro sistema inmune esté tranquilo y se fortalezca?

1. Una buena microbiota en nuestro intestino

Los microorganismos que conviven en nuestro intestino trabajan para transformar nutrientes de la dieta, en sustancias de las cuales nos aprovechamos para nuestra salud. Es el caso de la fibra fermentable que encontramos a las patatas, el boniato, la zanahoria, la manzana, la calabaza, los espárragos o la alcachofa. Es importante que estos alimentos formen parte de nuestra dieta diaria, puesto que dan a nuestras bacterias la materia prima para fabricar ácidos grasos de cadena corta que ayudarán a la producción de las llamadas células T reguladoras del sistema inmune.

2. Vitamina A, vitamina D, omega 3 (EPA y DHA)

En el ADN de nuestras células existen unos receptores, que activan mecanismos capaces de controlar una respuesta inflamatoria con éxito. Necesitamos dar la materia prima al cuerpo para activar estos receptores. Es el caso de la vitamina A, la vitamina D y el omega 3 (EPA y DHA). Estos nutrientes tienen la capacidad de regular nuestro sistema inmune. Estos nutrientes los encontramos en el pescado azul (sardina, boquerón, caballa, salmón…), en los huevos y en el hígado de los animales.

En el caso de la vitamina D, la sintetizamos también gracias a la luz del sol. Es importante exponerse en el sol cada día un poquito cuando el tiempo nos lo permita.

3. Ejercicio físico

El músculo es un órgano endocrino. Quiere decir que si lo usamos, haciendo ejercicios con un poco de intensidad, fabricará citoquinas antiinflamatorias, que harán que nuestro organismo esté en un estado de tranquilidad inmune. Además el ejercicio ayuda a mejorar los niveles de estrés.

4. Gestión del estrés y las emociones

El estrés puede llegar a activar nuestro sistema inmune más de lo necesario, dejándolo débil  cuando lo necesitamos de verdad para combatir un patógeno. Es importante generar acciones sobre aquellas cosas que nos preocupan. Si solo nos focalizamos en los problemas, solo veremos más problemas. En cambio si pensamos en posibles soluciones que estén a nuestro alcance, veremos oportunidades, por lo tanto, reconstruye pensamientos negativos en otros que te ayuden a crear la realidad que quieres. Nuestro cerebro necesita 5 estímulos positivos para neutralizar un solo estímulo negativo, por lo tanto, recuerda momentos felices de tu vida, sé agradecido con las personas que te rodean o escribe cada día en un papel frases en positivo.

Espero que estos pequeños consejos te ayuden a pasar mejor los momentos tan difíciles que nos ha tocado vivir. ¡Y recuerda que la fortaleza está dentro de ti!

Etiquetas:

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *